¿QUÉ HACEMOS?

SÉ ESPERANZA es una iniciativa que persigue recoger, organizar y distribuir alimentos y productos de primera necesidad entre los residentes de El Pozo del Tío Raimundo, apoyada por la Fundación Esperanza y Alegría.

Este barrio, con uno de los mayores índices de paro de Madrid, ha experimentado algunas de las situaciones más complicadas socialmente desde los años 70. Pero tiene como alma a Esperanza quien, a sus 81 años, ayuda a los vecinos de El Pozo del Tío Raimundo desde que era solo una niña. Solo tiene una máxima: quien tenga hambre pueda comer. Y junto con el resto de voluntarios del proyecto, ayuda a cerca de 270 familias con escasos recursos y en riesgo de exclusión social, entregando semanalmente alimentos y productos de primera necesidad financiados íntegramente mediante donaciones y colaboraciones.

Todos compartimos ese objetivo, un reto constante para el que trabajamos semana a semana, y que supone el primer paso para la inserción sociolaboral.

La Fundación Esperanza y Alegría está comprometida con las personas más desfavorecidas y opera desde el año 2001 en España, India, África y Latinoamérica, siguiendo los principios espirituales de la Madre Teresa de Calcuta.

¡Descubre los detalles que hacen posible SÉ ESPERANZA y pon tu propio granito de arena!

ESPERANZA

Esperanza son décadas de alegría, energía y mucho esfuerzo concentradas en el cuerpo menudo de una mujer de 81 años. Esperanza son miles de proyectos y es ilusión por seguir trabajando para la gente de su barrio: El Pozo del Tío Raimundo.

La historia de Esperanza empieza de la mano del Padre Llanos hace casi 70 años, cuando este sacerdote llega a El Pozo. Ella enseguida empieza a ayudarle con lo que puede. Comienza repartiendo dinero, ropa y comida en su propia casa, para después montar con otros vecinos un comedor en el barrio. Desde hace años reparte alrededor de 270 bolsas con comida a casi 1.500 personas. A Esperanza solo le mueve un pensamiento: “El que tenga hambre, tiene que comer”.

Pero su labor no termina ahí. Gracias a la ayuda de varias organizaciones como la Fundación Esperanza y Alegría, han organizado seis ediciones de un curso de Jardinería y Mantenimiento de Parques y Jardines para alejar a los jóvenes del barrio de la calle. Y también han permanecido 25 años con unos chicos con discapacidad prestándoles la ayuda necesaria en su día a día para conseguir su inserción sociolaboral.

No hay quien pare a Esperanza en su lucha por una vida lo más digna posible para sus vecinos. “Hay mucho por hacer”, asegura. Ella es de esas personas que, sin pretenderlo, consiguen que te sientas pequeño a su lado, pero a la vez orgulloso de poder aportar tu granito de arena a una vida dedicada a los demás.